Os presento al peque de la casa (por ahora...). Se llama
Gaspar.

¿A que parece bueno? Desde el principio nos cameló. Callejero y de nacimiento misterioso y difícil. Estaba medio muerto, con úlceras en los ojos y tras una dura convalecencia, antibioticos incluidos y desparasitación a tutiplén, salió pa' delante, el campeón (especialmente gracias a los cuidados de nuestra amiga super-veterinaria Yoyi en los momentos más críticos).
Al final le han quedado unas pequeñas secuelas al respira. De vez en cuando lo hace fuerte al estilo Darth Vader (se barajó la posibilidad de llamarle así en vez de Gaspar. Si hubiese tenido la piel negra...). Pero nos hemos dado cuenta que cada vez respira mejor. Y ahí le tenéis. Que no para el minino y juguetón y un puro nervio.